Durante las misiones Mercury, Gemini y Apollo de la NASA, el hidróxido de litio desempeñó un papel fundamental en la seguridad de los astronautas al eliminar el dióxido de carbono del aire de las cabinas espaciales. Hoy en día, su impacto es aún mayor: impulsa la revolución de las energías limpias gracias a su papel esencial en las baterías de iones de litio.
El hidróxido de litio es reconocido principalmente por su papel en las baterías de iones de litio de alta densidad energética para vehículos eléctricos (VE). Facilita la creación de cátodos con alto contenido de níquel, que mejoran la densidad energética, un factor vital para los vehículos eléctricos de largo alcance y alto rendimiento.